Hasta ahora os habíamos desvelamos
aquí a tres autores (
Ramsey Campbell,
Andrzej Sapkowski y
Dan Abnett) y
aquí a otros tres (
Ian Whates,
Ignacio Cid Hermoso y
Miguel Ángel Delgado). Ahora aprovechamos para desvelaros otros tres, comenzando por el norteamericano
Neal Shusterman...
Ensayos,
poesía, recopilaciones de relatos, obra de no ficción, televisión… un poco de
todo esto y mucho más adorna la prolífica trayectoria profesional de este autor
norteamericano que, sin embargo, es principalmente conocido en todo el mundo en
general (y en nuestro país en particular) por sus obras de fantasía juvenil,
entre las que aquí despuntó inicialmente con Everlost, primera entrega de la exitosa saga que se completaría con
Everfound y Everwild, presentándonos un mundo inquietante en el que los dos
protagonistas de la historia despiertan tras un accidente de tráfico.
Éxito
similar significó su siguiente novela, Desconexión,
donde cambia el género de la fantasía por el de la ciencia ficción para
ambientar una historia utópica en un futuro donde los padres pueden decidir
“desconectar a sus hijos” cuando están en una edad comprendida entre los 13 y
los 18 años, algo que a los tres protagonistas de la historia –jóvenes de esas
edades- obviamente les disgusta sobremanera. Recientemente en España se ha
publicado la segunda parte de este ciclo, con el título de Reconexión, mientras sus lectores españoles esperamos la entrega
final que, en los USA, se dividió en dos entregas por motivos de extensión.
La
obra más reciente de Neal Shusterman en aparecer en nuestro país es El desván de Tesla, volumen inicial de La Trilogía de los Accelerati, en el que
unos chicos que se mudan a una destartalada mansión victoria heredada por su
padre, en la que resulta que los viejos trastos almacenados en el desván, y el
desván mismo, tienen ciertas “propiedades especiales”. Libro que, como ha
sucedido ya con otras obras de Neal, está siendo adaptada a la pantalla, en
este caso como película para televisión
De
todas estas obras, así como del resto de su trabajo aún inédito en nuestro
país, podremos hablar con él durante su estancia en nuestro festival. Sin duda
un fichaje de lujo para nuestra sección de Literatura Juvenil en la que, por
supuesto, habrá más. Mucho más.
También estará con nosotros Ismael Martínez Biurrun...
Nombre ya
indispensable de la literatura fantástica española, gracias a su tremenda
capacidad para dotar a sus novelas de una sobresaliente ambientación histórica
en la generalmente irrumpe un elemento de fantasía oscura.
Fue
ganador dos ediciones del premio Celsius y una ocasión del premio
Nocte, y dejando aparte sus participaciones con relatos en distintas
antologías entre las que destacan Aquelarre y Visiones, ha
publicado ya cinco novelas desde el 2006: Infierno Nevado, Rojo alma
negro sombra, Mujer abrazada a un cuervo, El escondite de Grisha
y, la más reciente, Un minuto antes de la oscuridad. En todas ellas
sorprende su enorme dominio del lenguaje y su capacidad de usarlo para jugar
con nuestras emociones, así como para conjurar imágenes tan poéticas como
desasosegantes.
Habitual
del festival desde sus inicios, algo que nos llena de alegría, este año ha
visto como sus dos primeras novelas han sido reeditadas en los últimos meses,
algo tristemente poco habitual en nuestro mercado literario. Así Infierno Nevado ha sido rescatada por
Sportula y Rojo alma negro sombra por
Gigamesh, así que podremos repasarlas este año como se merecen ambas obras.
Y el último nombre que os adelantamos hoy es el de Manuel Moyano...
Este
cordobés arrancó con fuerza su carrera literaria ganando en el 2001 el Premio
Tigre Juan a la mejor primera obra con su novela El amigo de Kafka, que además fue incluida en varias listas de los
mejores debuts de ese año, como en la de El
Mundo por ejemplo. Su siguiente novela, titulada La coartada del diablo también le otorgó un importante premio, en
este caso de literatura de género, como es el Premio Tristana de Novela
Fantástica del 2006. Lejos de estar parado entre ambas, publicó colecciones de
relatos como El oro celeste, volúmenes misceláneos como La memoria de las especies, u obras de narrativa y ensayo
antropológico como Dietario mágico, Galería de Apátridas o El lobo de Periago, a las que siguió
otro libro de relatos como El Experimento
Wolberg (que ganó en el 2008 el Premio Libro del Año Región de Murcia).
Cómodo también en el microrrelato, como demostró en Teatro de ceniza, o el libro de viaje, como mostró en Travesía americana, sin que esto le
reste tiempo de desempeñar una importante labor en Córdoba como gestor
cultural.
Su más reciente libro, El imperio de Yegorov, vuelve a demostrarnos su enorme talento para
la narrativa, y su tremenda originalidad, lo que sin duda le ha valido ser
finalista del prestigioso Premio Herralde de Novela, contando en sus páginas
una obra de género que parte desde 1967 y transcurre hasta nuestro futuro, para
demostrarnos que una aparentemente inofensiva misión antropológica a la isla de
Papúa-Nueva Guinea puede cambiar el mundo y convertirlo en un lugar muy
diferente. Para muchos, ya a estas alturas, uno de los libros del año. Y
nosotros no nos atreveríamos a discutirlo.