Los asturianos podemos nacer donde queramos, es algo sobradamente conocido, y como he dicho muchas veces yo soy un asturiano nacido en tierras gallegas. Una de las cosas que ha anclado determinantemente los valores de Asturias en mi corazón es el Real Sporting de Gijón, equipo de fútbol que representa como ningún otro las características que amo de esta tierra.
Los hermanos Enrique Castro "Quini" y Jesús Castro, fueron protagonistas del mejor fútbol nacional y son leyendas de nuestro centenario club y del fútbol de este país, pero aún más importante que su indudable valía futbolística es su caldiad humana. Jesús dió su vida en una playa de Cantabria tras salvar a varias personas que se estaban ahogando, y Quini es simplemente Quini... adorado y querido por toda España, incluso por gente de una edad que no ha podido conocerle sobre un campo de fútbol. Podría contar muchas anécdotas sobre él, o podría contar muchos casos vivido por amigos míos alrededor de su persona, pero os contaré solamente una anécdota mía...
Quini ha sido, es y será un pilar inamovible de mi educación sentimental. Su forma generosa de ser, su trabajo incansable, su sentido del humor y su humildad representan, tanto dentro como fuera de los campos, lo que uno espera de un asturiano y ha dejado, por toda España, esta maravillosa imagen que tan bien ha hablado de los que vivimos en estas verdes tierras. Pues bien, si a lo largo de los años he podido conocer a los artistas, cantantes, dibujantes y actores que más me gustaban, sin problema, ante Quini siempre me he vuelto tímido, pequeño y cobardica, y nunca -por muchas posibilidades que he tenido- me habia atrevido a hablar con él. Nunca... ¡hasta este pasado viernes!
El viernes 22, tras reunirme con Vicente para hablar del siguiente semestre de Siurell, y antes de ir a ver un partido de veteranos entre el Sporting y el Avilés, y de disfrutar de los conciertos de La Mar de Ruido, asistí a la inauguración de la exposición Ahora, Quini, Ahora (grito de guerra, y aún vigente, de El Molinón desde hace mucho) que ya habia visto en Gijón, centrada en la figura de los hermanos Quini, ya que en Avilés dieron sus primeros pasos futbolísticos...

En esta exposición, tras mucho dudarlo y ayudado por amigos como Diego Losada -que además ejercio de fotógrafo- pude hablar (balbuceante y tembloros al principio, lo juro) con El Brujo, todo un mito. Permitidme que os muestre con orgullo esta foto que captura en un imagen un momento que, para mí, tiene un valor imposible de describir...

Habia otros mitos del sportinguismo como Maceda, Joaquín o Jiménez, descubrí que la mujer de Vicente estuvo enamorada de Quini en su adolescencia, el partido de veteranos terminó con la victoria de los rojiblancos por tres a uno, disfruté de los conciertos, estuve un ratito con Silvia Superstar de Los Killer Barbies y así avanzó un fin de semana que terminó con la fantástica victoria, hoy domingo, del Sporting sobre el Milán por dos a cero. Todo eso y mucho más pero, para siempre, lo que me quedará es esto...

Y recordad que podéis ver la exposición delante de La Casa de Cultura (en la Plaza Álvarez Acebal) hasta el día 30 de agosto inclusive. ¡No os la perdáis!