Hace poco Alex Maleev dejó varios comentario en el tablón de anuncios de la página web de Brian Michael Bendis, donde suele ser un asiduo visitante al igual que otros dibujantes como Michael Avon Oeming. Allí, además de hablar mucho y bien de las Jornadas, colgó una foto que nos hicimos la noche del sábado 10 de septiembre en un bar de copas llamado La Cartelera, durante la salida nocturna que seguía a la gala de clausura y que precedia a las siempre odiosas despedidas. La foto, que fue bastante comentada en dicha web, era esta:

Yo, como ya os habréis dado cuenta, soy el que está en medio con gafas y camiseta negra, justo encima de la cabeza del croata Esad Ribic (punto álgido de la foto). Justo sobre mi está el dibujante argentino Leandro Fernández, a su derecha en la foto están Boril Boshnakov (excelente diseñador búlgaro amigo de Maleev que se acercó a las Jornadas) y Alex Maleev. El chico de verde a mi otro lado es Julián González (amiguete y aficionado, que ha colaborado en el Dentro de la Viñeta), la cabeza que aparece entre ambos es la de Pepe Caldelas y, el que está más a la izquierda de todo en la foto, es Luis Ramón Fernández Huerga, el concejal de juventud del ayuntamiento de Avilés, que es de quien depende el evento.
A poco observadores que seáis os daréis cuenta de varias cosas: lo estábamos pasando muy bien (eso es obvio), nuestras miradas se dirigen todas a un mismo punto sin que ni un sólo de nosotros se distraiga y, fuese lo que fuese lo que captaba nuestra atención, era una sorpresa muy agradable. Y, al contrario que les sucedió a los aficionados americanos, yo no os voy a dejar colgados con la duda y os voy a mostrar aquí el gran secreto: ¿qué habia al otro lado?.
Eso sí, os dejo unos segundos de tiempo a ver si lo adivináis.
DIEZ
NUEVE
OCHO
SIETE
SEIS
CINCO
CUATRO
TRES
DOS
UNO...........
¡Sí, lo sé! Ya sé que dije que en las Jornadas no iba a hacer mi "típica crónica de viaje" dada mi directa implicación en ellas, pero vuestras incesantes peticiones me han debilitado lo suficiente para que, al llegar el momento de compartir con vosotros el secreto escondido detrás de esa primera foto, me animase a dar un paso adelante.
La chica se llama Carla y trabaja las noches de los sábados en el mencionado bar La Cartelera, al que acudo habitualmente los fines de semana. Además de ser lo bastante guapa como para erigirse automáticamente en otro de los recuerdos imborrables que nuestros invitados se llevaron a sus respectivos paises, fue lo bastante simpática y paciente como para sacarnos varias fotos y, encima, posar para esta de modo que el tiempo no apague la memoria de los que allí estábamos. Obviamente que se lo agradecemos.